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PLANTAS COMESTIBLES ABUNDAN SIN
NECESIDAD DE SER CULTIVADAS
Plantas comestibles abundan sin necesidad de
ser cultivadas y son llamadas comúnmente malezas.
Aunque el diente de león se encuentra a
orillas de grandes avenidas, se recomienda evitar cogerlas.
Algunas de ellas son el diente de león, el paico, la lengua
de vaca o los tallos y las flores de la calabaza, entre
otras especies.
Usted las ha visto en parques, caminos y jardines. Les ha
pasado por encima, tomado una de sus flores o, por consejo
de las abuelas, ha preparado agua de yerbas para alguna
molestia, pero nunca pensaría comérselas en ensalada.
Los biólogos las denominan arvenses, es decir, especies que
se reproducen sin la intervención del hombre. Estudios
serios han demostrado que gran parte de estas plántulas
pueden ser consumidas sin peligro de intoxicación y, por el
contrario, tienen un alto contenido nutricional.
En países como México y Argentina, comunidades indígenas y
campesinos han mantenido la cultura ancestral aborigen de
comerlas como parte de su dieta alimenticia.
En Colombia, profesionales de la subdirección Científica del
Jardín Botánico José Celestino Mutis de Bogotá (JBB)
trabajan desde hace un par de años en el tema. Hasta hoy han
identificado 17 especies de plantas que pertenecen a las
arvenses y que son comestibles sin mayores reparos.
Una de las más conocidas es la guasca, ingrediente
infaltable a la hora de preparar el ajiaco santafereño. Otra
es la auyama que no requiere mayores cuidados para
cosecharla.
Según la bióloga Natalia Molina Martínez, coordinadora de la
línea de investigación de etnobotánica del JBB, nuestros
antepasados las usaban, pero con la llegada de los españoles
se comenzaron a cultivar especies exóticas como lechuga,
espinaca, brócoli y coliflor, que eran las verduras que los
colonizadores consumían y que hoy hacen parte de la ensalada
tradicional.
"Lo que hay es un desconocimiento del contenido nutricional
y de cómo se pueden consumir estas especies", dijo la
especialista. Advirtió que antes de comerlas deben lavarse
bien y tomar, preferiblemente, hojas y tallos tiernos. Entre
las arvenses identificadas están el diente de león, la
auyama o calabaza, el paico, la lengua de vaca, el poleo, el
nabo, la romasa, la guatila, la guaba, la hierba mora, la
verdolaga, los berros y la cerraja.
La microbióloga María Eugenia Torres analizó los contenidos
nutricionales de dos arvenses - la lengua de vaca y la
guaba- frente al aporte de la lechuga común. Tomó 100 gramos
de cada una y encontró que tienen valores superiores en
proteína y fibra.
Pese al desconocimiento que hay sobre ellas, las arvenses se
encuentran fácilmente en las plazas de mercado, pero las
venden para uso medicinal. Por ejemplo, la fama de la
verdolaga es por sus facultades contra la tos, y la hierba
mora es efectiva como desinflamante. Pero a pocos se les
ocurre servirlas junto al arroz, el pollo y la zanahoria.
Por eso, el programa de Bogotá sin Hambre del Distrito
enseña a aprovechar estas especies, con recetas sin mucho
presupuesto y manteniendo el conocimiento ancestral del uso
de estas plantas.
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